El sol intenso, la sal del mar y el cloro de la piscina irritan y resecan los ojos en verano. Para cuidarlos: lleva gafas de sol con protección UV, no te bañes con las lentillas puestas, usa lágrimas artificiales si notas sequedad y evita frotarte los ojos.
¿Por qué el verano castiga tanto los ojos?
La radiación se refleja en el agua y la arena, el cloro altera la película lagrimal y la sal reseca. El resultado es enrojecimiento, escozor y sensación de arenilla.
¿Puedo bañarme con lentillas?
Es muy desaconsejable: el agua puede arrastrar microorganismos que quedan atrapados bajo la lente y causar infecciones graves. Si las usas, opta por gafas de buceo graduadas o lentillas diarias que deseches tras el baño.
Trucos para el día a día
Aclara los ojos con agua limpia tras el baño, hidrata con lágrimas artificiales sin conservantes y descansa a la sombra. Si la molestia persiste, consulta con tu óptico-optometrista.
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